Número 21

Investigación y publicaciones


Presentación:

Editorial


En los últimos 25 años el crecimiento de las publicaciones en el campo de la investigación es notable. La atención solitaria que alguna casa editorial brindaba a este campo, o la posibilidad de publicar que tenían pocas ONGs, son parte de la historia. Ahora la oferta es diversa, y tiene que ver con múltiples factores: desde el financiamiento de investigaciones que abarca la difusión de las mismas en el formato de libros; hasta la apertura de un mercado para este tipo de estudios. Pero no sólo la oferta de producir investigación y publicarla se ha ampliado. También la presentación de estos trabajos con una calidad de exportación. El cuidado puesto en el diseño de tapas e interiores, títulos atractivos y una prolija edición otorgan a estos libros un valor agregado, antes difícil de encontrar. Si bien el país ha dado pasos importantes en el campo de la publicación de investigaciones, y aunque parezca contradictorio, aún existe poca equidad en las oportunidades para publicar. Para muchos investigadores, especialmente en las regiones alejadas del eje La Paz-Cochabamba, difundir sus estudios en este soporte es un lujo, si es que no están vinculados a un financiamiento que incluya dicha posibilidad. A este factor se suma la falta de políticas que, en general, incentiven y creen condiciones para la publicación y difusión de los libros en Bolivia. Estos aspectos muestran una imagen distorsionada de la realidad del país sobre la cantidad y calidad de investigaciones concluidas cada año. Sin ir muy lejos, las universidades, pese a las limitaciones antes señaladas, tienen un importante número de investigaciones invisibles por la falta de difusión. Éstas se quedan como anillados o textos empastados en la biblioteca de una u otra universidad, sin oportunidad, como sucede con los libros, de tener un alcance mayor. Los centros de postgrado, en pocos casos, han recurrido a alianzas estratégicas con casas editoriales para poder publicar algunos de sus estudios. En este marco, los esfuerzos realizados por instituciones públicas y privadas para publicar investigación son dignas de rescatar. A partir de estos trabajos, es posible avanzar en el mismo campo de la investigación, pues los libros son la base de futuros estudios en los temas ya trabajados. El PIEB tiene en su línea editorial a uno de sus brazos estratégicos de difusión. Desde 1997 ha contribuido a una mayor ampliación de la bibliografía en investigación, publicando cerca del 80 por ciento de las investigaciones financiadas por el programa a través de sus diferentes convocatorias. El camino recorrido por el PIEB para aproximar, cada vez más, los resultados de las investigaciones al interés de diferentes públicos, y, de esta manera, afrontar la realidad de ser un país que no lee, se muestra a partir de las ocho series creadas hasta el 2002; cada una con objetivos específicos. A esta política se suma la Revista Boliviana de Ciencias Sociales T’inkazos, publicación cuatrimestral que se ha convertido en un referente de lo que se produce en y sobre Bolivia en el campo de las ciencias sociales. Y, por supuesto, el Boletín Nexos, que en este número dedica su Informe Especial al tema “Investigación y Publicaciones”. El contar con una política editorial y las condiciones para publicar investigación, sin embargo, no son suficientes. Es necesario trabajar, creativamente, en otras actividades de difusión que pongan los contenidos de los libros en la mesa del debate e inviten a leer sus contenidos. Es un reto grande, y el asumirlo ha traído al PIEB grandes satisfacciones: investigaciones publicadas agotadas por su gran demanda; libros que se han convertido en el referente de docentes de universidades; títulos que continúan provocando polémica por su contenido; y, también, la promoción de autores, jóvenes investigadores especialmente en las regiones, para los que una publicación ha abierto muchas puertas.


Godofredo Sandoval, director Ejecutivo del PIEB.