Número 20

Investigación en las regiones


Presentación:

EDITORIAL: Equidad para investigar en las regiones


En Bolivia, las desigualdades regionales en la distribución poblacional, en el desarrollo de las estructuras productivas, en la oferta de fuentes de trabajo y en las condiciones y calidad de vida , también se expresan en la desigualdad de condiciones para el desarrollo de la investigación científica y para la actualización de conocimientos y tecnologías de los profesionales. Con excepción de los departamentos del eje central, La Paz y Cochabamba, donde existen algunas oportunidades para hacer investigación científica, en el resto de las regiones estas posibilidades son limitadas y precarias. Las instituciones locales, publicas y privadas, no tienen tradición de formular políticas ni orientar recursos para incentivar la producción de conocimientos científicos que tengan incidencia en el desarrollo regional y en la lucha contra la pobreza. La ciencia y el desarrollo están reñidas. En escenarios donde no se cuenta con recursos financieros para investigar ni con medios para actualizar la formación y donde no se cuenta con herramientas bibliográficas actualizadas ni con espacios para la información y el debate, ¿cómo se va a producir conocimientos científicos socialmente relevantes? En tales condiciones, no habría que sorprenderse que los planes y proyectos de desarrollo regional, sean diseñados en el marco de concepciones desarrollistas, con miradas inmediatistas y con base en información de escaso rigor y análisis; planes y proyectos que por lo general tienden a ser resultado de rapidísimas actividades de consultoría, interesada más en el beneficio monetario que en el resultado e incidencia del conocimiento. Pero las escasas condiciones y oportunidades para hacer investigación en varias regiones, también afecta para que sus recursos profesionales más calificados migren a las ciudades capital del eje: La Paz, Cochabamba y recientemente Santa Cruz; aunque esta situación no debe llevarnos a pensar que en estas ciudades las cosas son diferentes. En general en el país las clases dirigentes regionales no tiene políticas ni estrategias para retener a sus mejores recursos y beneficiarse de sus conocimientos y experiencia. Ahora como antes sus prioridades son otras. Sin embargo, este sombrío panorama para la producción científica en las regiones del país, particularmente en las que están fuera del eje central, parecería estar ingresando en un proceso de cambio a raíz de las políticas estatales de regionalización, municipalización y participación popular; de las reformas que están encarando las universidades publicas; del interés que manifiestan algunas autoridades estatales por vincular el conocimiento científico con el desarrollo local; y de la emergencia de una nueva generación de profesionales investigadores, principalmente jóvenes. La evolución articulada y calificada de estos factores podría crear, a corto y mediano plazo, condiciones favorables para que desde la actividad científica se identifiquen y coordinen respuestas a los problemas regionales de la pobreza y se promuevan procesos de desarrollo sustentable. El PIEB no es ajeno a este último proceso. Desde el lanzamiento de sus primeras Convocatorias para Proyectos de Investigación estuvo interesado en contribuir a revertir las desigualdades regionales en materia de condiciones y oportunidades para hacer investigación científica y para actualizar conocimientos en ciencias sociales. En esa dirección, en 1998 abrió una línea especifica de Convocatorias Regionales para proyectos de investigación. Desde entonces el PIEB promovió investigaciones en Beni, Potosí, Oruro, Santa Cruz y Tarija. Actualmente está iniciando actividades en Chuquisaca y Pando. Los resultados alcanzados hasta ahora son sumamente alentadores. Con la movilización y aporte conjunto de instituciones locales como las Universidades, Alcaldías, Prefecturas, organizaciones sociales, instituciones de desarrollo y la cooperación internacional, se logró crear interesantes condiciones para la producción de conocimientos socialmente relevantes, formar investigadores con calidad y excelencia, principalmente jóvenes, y aprovechar la experiencia y conocimientos de decenas de profesionales investigadores comprometidos socialmente con el futuro de sus regiones. Es el inicio de un largo camino por recorrer!


Godofredo Sandoval, director Ejecutivo del PIEB.

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